sábado, 12 de julio de 2014

MANIPURA Chakra

A través de la práctica consciente en Manipûra chakra enriqueceremos las capacidades de preservar nuestra vida, de ofrecer dones y de poder hacer.
Exploraremos la relación entre la visión y las sensaciones neurovegetativas.
Ampliaremos la percepción del prana en el abdomen, del fuego sagrado en paz.
Haremos âsana (posturas corporales), ejercicios de respiración, concentración, mantra bija (sonido sagrado semilla), mudrâs (gestos) y meditación.

Este seminario se realizará el Sábado 26 de julio de 16 a 19 hs. en La Puerta, Centro de Salud, Arte y Pensamiento
Si no recibió la introducción y el programa de este seminario puede solicitarlos a alejandra.ruizdiaz@centrolapuerta.com.ar
Se requiere inscripción previa.

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YOGA para las Emociones

En la búsqueda de modos de resolver la escisión que nos produce sufrimiento e impotencia, tejemos una trama entre la tradición filosófica y metodológica de Yoga y las Ciencias Humanísticas de Occidente, en particular con el aprendizaje de una función nueva llamada “Asistente Interior” (1) que posibilita al ser humano recuperar el equilibrio que se produce al aprender a rechazar y a cambiar y con sabiduría.

Una paz que es el resultado de la resolución permanente de los conflictos a través de la autorregulación emocional (2).

Al penetrar en nuestros diálogos interiores observaremos si éstos generan sufrimiento, descalificación, exclusión y guerra interna o promueven acuerdos, valorización, inclusión y amor, y si nos acercan o nos alejan del sentido de nuestra vida.

(1) Concepto acuñado por el Dr. Norberto Levy creador del método de Autoasistencia Psicológica®http://www.autoasistencia.com.ar/norbertolevy/norbertolevy.html

(2) La homeostasis o autorregulación es el mecanismo básico que permite a todo lo vivo seguir viviendo, está fundado en el autorrechazo. Respiramos porque el organismo rechaza la falta de oxígeno pero la autorrechaza con una acción eficaz: respirando. Lo mismo sucede cuando falta agua: el organismo rechaza esa escasez sintiendo sed y haciendo que busques agua. Es un mecanismo eficiente que ya es automático y que la vida aprendió a desarrollar a lo largo de sus cinco mil millones de años de existencia en este planeta.

Pura sabiduría! de la abuelita Margarita...para compartir

'Cuando quiero algo
me lo pido a mi misma'



Ima Sanchez. Publicado en 'La Contra', diario La Vanguardia




La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: 'No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra'. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita. Ella nos dice: 'Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la “Fira de la Terra” para recordarles lo que hay dentro de cada uno.'


-¿Dónde vamos tras esta vida?

-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.



-¿Cómo que si quieres…?
-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.
-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?
-Con el fuego. 'Yo estoy en ti', me dijo. 'Ya lo sé', respondí. 'Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?', dijo. '¿Cómo lo hago?', pregunté.

-Interesante conversación.
-'Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?'.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?
-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. 'Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan'. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: 'Ahora me voy a descansar'. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: 'Al anochecer vengan a por mi cuerpo'. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?
-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: 'Habla de mí', así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?
-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?
-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. '¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?', decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.
La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿...?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona. 

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.

-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros. 

-Mientras no te empaches de ti mismo.
-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?
-Momentos antes de morir mi hija me dijo: 'Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré'. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: 'Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos'. Creo que ese tiempo ha llegado.





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viernes, 23 de mayo de 2014

CHAKRA, Vivencias hacia la integridad




¡Y tú también, tú eres Eso!

“El universo entero , la esencia sutil de todo, el conjunto de las criaturas, la vida que anima el bosque, la semilla de los grandes árboles, la sal del mar... todo eso es enumerado por la Upanishad como los símbolos y ejemplos de la gran afirmación:
¡Y tú también, tú eres Eso!”

Seminario mensual de Yoga: Chakra, vivencias hacia la integridad.

Realizaremos un encuentro mensual de tres horas para trabajar cada uno de los siete chakra principales.  

Esta propuesta se inspira en el lema de la Fundación La Puerta, Centro de Salud, Arte y Pensamiento “Hay otro mundo pero está en este”.  Esta construcción no es un ensayo general, es nuestra vida,  y elegimos con humildad recorrer el camino de Yoga (conscientes de que sólo podemos a semejanza de los niños pequeños que hacen sus primeros pasos en la lecto-escritura) realizar prácticas accesibles a personas occidentales y urbanas.
También valoramos la diferencia que hace para una persona poder o no poder, leer y escribir.

¿Pero cómo realizar este retorno al Ser a través del camino de Yoga? Esta es la obra de los Yoga, término que tiene el sentido de vehículo, de contacto, de método que con la raíz yug significa uncir, poner el yugo, unir. Los Yoga son según esto, en una palabra, las técnicas de unión del âtman con Brahman, los medios para realizar la gran afirmación: ¡Y tú también, tú eres Eso!  Realizar el âtman (que es, en sánscrito, el pronombre reflexivo ser, notable definición metafísica del Ser en tanto que residente, en el viviente humano) la presencia del Ser en sí mismo, el reencuentro con su realidad profunda, el descubrimiento de la santa Presencia en el corazón.

Lo haremos  a través de la ejercitación de movimientos preparatorios para las posturas (asana) que estimulan los centros de energía (chakra), de técnicas de respiración que regulan la circulación de la vitalidad (pranayama) con gestos (mudra) y sonidos (mantra bija) que activan la vibración de los chakra (ruedas de prana, transformadores de energía, centros de fuerza sutiles, centros de conciencia cósmica).
Dedicaremos un ejercicio a los afectos, emociones encarnadas, que son vividos como obstáculos en la circulación de la energía en cada chakra.
Y también compartiremos lecturas inspiradoras mientras realizamos las posturas.

“¿Quién puede en Occidente arrogarse este derecho? ¿Dónde está el criterio para distinguir el verdadero Gurú del iluminado? En la India las cadenas iniciáticas existen siempre, los Sabios son conocidos y reconocidos. En la historia religiosa de la India, el reencuentro con el Divino tiene lugar sin relámpagos ni truenos...en el Secreto del Silencio interior. Lo que distingue el pensamiento metafísico hindú de las otras formas religiosas, es que la búsqueda del Ser fue y es esencialmente psicológica... El descubrimiento de la presencia del Ser en cada humano es una revelación psicológica fundamental...Esta es la gran liberación, moksa, la unión, la fusión más bien, con el origen Eterno.” (1)



(1)     Jean M. Rivière. Un Yoga para Occidente. El Asparsha Yoga. Edición española: Etnos,S:A. Madrid 1993.
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viernes, 22 de enero de 2010

Meditación, alternativa para descansar la mente asediada



Práctica de meditación

Una alternativa posible para descansar la mente asediada.


Algunas personas perciben con claridad que sus mentes se encuentran asediadas por estímulos y pensamientos. Esta percepción las sobrecarga y las angustia porque sienten que se desequilibran física, emocional y mentalmente.

Unos minutos de silencio en un estado meditativo es para la mente lo que una buena ducha es para el cuerpo cansado, después del trabajo cotidiano.

Existen valiosos textos milenarios y también contemporáneos acerca de la meditación y de las técnicas  para practicarla. Sin embargo, así como el sabor de lo ácido sólo se conoce al morder un limón, el valor de la meditación sólo puede percibirse al practicarla.

La tecnología nos ofrece hoy la posibilidad de estar informados casi en el momento en que se producen los hechos. Los modernos medios de comunicación nos transmiten de inmediato lo que sucede en el cualquier parte del mundo, estimulando incesantemente nuestra percepción. Además de la televisión, la computadora y la radio, la mayoría de nuestras prácticas nos relacionan con un entorno pleno de estímulos. Algunos los elegimos, muchos son subliminales, otros están en nuestro medio. El resultado es que inmersos cotidianamente en esa marea, no nos queda tiempo para dedicarnos al descanso mental.

Tampoco tenemos el hábito cultural de quedarnos en silencio unos minutos al día, sin libros,  sin música, sin cuentas, sin clases, sin trabajo, sólo en silencio, con nosotros mismos. Si todo sale más o menos acorde con nuestras expectativas, logramos dormir y descansar.
A veces, rendidos por el ajetreo cotidiano, dormimos, pero no descansamos. Nuestra mente está tan atiborrada de percepciones o de preocupaciones que no alcanza a procesarlas y las contracturas musculares se van sumando. Al día siguiente, nos levantamos cansados, tanto física como mentalmente, sin saber cómo hacer para darle un respiro a esa mente asediada.

Ese mismo agotamiento y falta de descanso real hace que perdemos la oportunidad de descubrir aspectos creativos, necesidades insatisfechas, caminos anhelados o simplemente estar receptivos, sin buscar nada.

Les propongo un espacio/tiempo de silencio para habituarnos a despejar la mente unos minutos durante el día. Les propongo que juntos nos sentemos en calma, con el cuerpo presente y la atención en la respiración natural. Nadie puede enseñar a meditar porque es una práctica subjetiva. Pero lo que sí podemos hacer es crear las mejores condiciones posibles para lograr meditar.

La meditación  no es una práctica cultural tradicional en Occidente. Aún nos parece exótica, rara. Sin embargo, estudios científicos prueban que la meditación es una práctica de prevención para la salud que equilibra el sistema nervioso, regula el metabolismo y previene las consecuencias del tan temido estrés.

Se trata de tan sólo sentarse, sin buscar nada.  

¿Es posible?
Si, es posible si incorporamos el rol de testigos de nuestros pensamientos. Si  nos detenemos unos minutos, podremos darnos cuenta de que es posible observar lo que sucede en nuestra mente como si estuviésemos viendo una película en un cine.
¿Es posible?
Existe una sola manera de responder a esta pregunta: llevar esta idea a la práctica, sin creer en nada que no podamos experimentar por nosotros mismos.

Podemos comenzar juntos, en un pequeño grupo, o solos, pero guiados por una profesional que desde hace 30 años se sienta en silencio sola y junto a sus alumnos de yoga.

Y cuando pasen y pasen los pensamientos, en esos descansos entre las ideas, puede ser que aparezca algo… Un espacio, un tiempo, el cuerpo respirando, una práctica y lo que sea que descubramos en ella.


No se trata de buscar algo, sino de dejar que los pensamientos fluyan como las corrientes de un arroyo. Si hubo tormenta, habrá mucho agua. Si hubo extremos, habrá tensión entre esos extremos. Si algo se estancó, habrá obstáculos que sortear para dejar que el agua transcurra sin presión, que se limpie el arroyo, que fluya. Así puede ser que descubramos piedras preciosas, al ver a través de la transparencia del agua clara y calma que fluye sola. 
La tecnología nos ofrece hoy la posibilidad de estar informados casi en el momento en que se producen los hechos. Los modernos medios de comunicación nos transmiten de inmediato lo que sucede en el cualquier parte del mundo, estimulando incesantemente nuestra percepción. Además de la televisión, la computadora y la radio, la mayoría de nuestras prácticas nos relacionan con un entorno pleno de estímulos. Algunos los elegimos, muchos son subliminales, otros están en nuestro medio. El resultado es que
estando inmersos cotidianamente en esa marea, no nos queda tiempo para dedicarnos al descanso mental.

Tampoco tenemos el hábito cultural de quedarnos en silencio unos minutos al día, sin libros, sin música, sin cuentas, sin clases, sin trabajo, sólo en silencio, con nosotros mismos. Si todo sale más o menos acorde con nuestras expectativas, logramos dormir.
Sin embargo, a veces dormimos porque caemos rendidos por el ajetreo cotidiano, pero no descansamos. Nuestra mente está tan atiborrada de percepciones o de preocupaciones que no alcanza a procesarlas y las contracturas musculares se van sumando. Al día siguiente, nos levantamos cansados, tanto física como mentalmente, sin saber cómo hacer para darle un respiro a esa mente asediada.

Ese mismo agotamiento y la falta de un descanso real hace que perdamos la oportunidad de descubrir aspectos creativos, necesidades insatisfechas, caminos anhelados o simplemente estar receptivos.

Les propongo un espacio/tiempo de silencio para habituarnos a despejar la mente durante unos minutos al día. Les propongo que juntos nos sentemos en calma, sintiendo nuestro cuerpo y concentrándonos en la respiración natural. Nadie puede enseñar a meditar porque es una práctica subjetiva. Pero lo que sí podemos hacer es crear las mejores condiciones posibles para lograr meditar.

La meditación no es una práctica cultural tradicional en Occidente. Aún nos parece exótica, rara. Sin embargo, estudios científicos prueban que la meditación es una práctica preventiva para la salud que equilibra el sistema nervioso, regula el metabolismo y previene las consecuencias del tan temido estrés.

¿Es posible?
Sí, es posible llegar a meditar si logramos ser testigos de nuestros pensamientos. Si nos detenemos unos minutos, podremos darnos cuenta de que es posible observar lo que sucede en nuestra mente como si estuviésemos viendo una película.

En otras palabras, existe una sola manera de responder a esta pregunta: llevar esta idea a la práctica. Y para ello les ofrezco mi experiencia profesional de más de 25 años de trabajar con alumnos de yoga, ya sea creando un pequeño grupo o en sesiones individuales.

Se trata de crear un espacio para dejar que los pensamientos fluyan como las corrientes de un arroyo. Si hubo tormenta, habrá mucha agua. Si hubo extremos, habrá tensión entre esos extremos. Si algo se estancó habrá que resolverlo para dejar que el agua corra sin presión, que se limpie el arroyo. Así puede ser que descubramos piedras preciosas, al ver a través de la transparencia del agua clara y calma de nuestra mente.